Apenas 10 minutos pasados del horario acordado y ya se comenzaría a sentir una mezcla de impaciencia y ansiedad, como si quisieran probar la acústica del Teatro Vorterix, las palmas y los silbidos se volcarían al aire buscando el retorno. El centro del mismo teatro lucía casi vacío como la boca de un volcán, como el ojo de un huracán que pronto se convertiría en el núcleo de un reactor. Entonces el reloj marcaría las nueve y el telón se correría para darle lugar a un show que rondaría el aire misterioso y surrealista de un cuadro o tal vez de un sueño. Los acordes de “La piel del camino”, serían el certero recorrido de los estados que vivenciaríamos esa noche [“… me solté,  me solté  y encendí el fuego Divino, contemple el puro vacío; continué, continué. Repetí la voz de un sonido. Escuche sonar un rugido. Desperté, respiré y viví fluir el instinto (…) de todo me solté, de todo me solté; de todo respire….”]  el salto era incontenible. Las imágenes desiertas y en espejo se proyectaban interpretando ese juego musical que nos imbuía en el viaje que describían sus letras, [“La noche en juego roces, confusión la vida y más (…) Como a cuatro pasos del cielo un obscuro despertar. Un coro del infierno todo en sincro por azar…”], mientras se plasmaban las metáforas de sus canciones en  las imágenes proyectadas del Palacio Barolo, emblema de los simbolismos y misterios de aquel histórico edificio de la Av. de Mayo, que se había inspirado en La Divina Comedia de Dante Alighieri. Entonces llegaría el momento de “Perfectos cromosomas” que culminaría fundiéndose con “Para vestirte hoy” cover de, su gran amigo/hermano (como lo describe Fernando), Lisandro Aristimuño. Y mientras continuaba la lista de temas recorriendo su discografía Catupecu Machu, se afirmaría como una de las bandas que supo innovar el rock nacional con su estilo inconfundible, potencia y visceralidad con letras teñidas de surrealismo.

 

Este sería, sin dudas,  un show especial para la banda, víspera del cumpleaños de Fernando, entre canción y canción la noche se iría llenando de anécdotas de distintos momentos de la banda, momentos compartidos con algunas personas presentes entre público, como las enfermeras de Gabriel Ruiz Díaz, sus sobrinos, el director de sus últimos videos, entre otras. Luego llegarían algunos covers dedicados a Gaby como “Across The Universe” (The Beatles, banda de la que Gaby es un gran admirador) “Hablando a tu corazón” (de Charly García) y “Complicado y Aturdido”( de los Pericos).

 

El estreno de su guitarra, una Fly samurái (fabricada en Japón) con la que tocaría   “Cosa de goces” [“…Te escuche, te soñé. En el útero de la tormenta. Nacimos de vuelta…”] lo llevaría a Fernando a  parafrasear a Don Atahualpa Yupanqui, mencionar a su Tata y a su hija Lila. Ya promediando la noche, llegaría el momento de su invitado especial El Juanchi Baleirón de los Pericos, con él tocarían “Plan B, anhelo de satisfacción” cover de Massacre. Para terminar una noche intensa cargada de música y anécdotas llegarían “Dale!” tema del primer disco de la banda, luego el clásico de los Ramones “He oh Let ´s go” a cargo del tecladista  Martín “Macabre” y finalmente sonaría su tema más intenso “Y lo que quiero” dejando un público exhausto y encendido. Así, entonces,  la banda dejaría el escenario para darle lugar a la proyección de su último video clip de su tema “La piel del camino”, canción que había sido la apertura del show de esa noche. https://youtu.be/_VO0aD2aP6Y

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