El Galpón Cultural Piedrabuenarte es un espacio de formación, contención, recreación y producción destinado para los artistas y para las personas que más lo necesitan. Es un lugar de desarrollo de las artes, afirmación de identidad y un generador de vínculos y dinámicas sociales a partir de la cohesión que promueven sus acciones artísticas y culturales en el territorio definido por el Barrio Luis Piedrabuena en Villa Lugano, un área urbana al sur de la ciudad de Buenos Aires.

La historia del galpón está atravesada por dos palabras que siguen vigentes en la actualidad de este galpón recuperado para la práctica de las diversas expresiones del arte y la implementación de proyectos sociales: construcción y arte.

Su misma razón de existencia es la construcción. El galpón en su inicio fue montado como obrador en 1973 sirviendo de fábrica para los paneles premoldeados de hormigón con los que se construyeron las 2100 viviendas del Conjunto Luis Piedrabuena, que aloja desde sus inicios a más de 20.000 habitantes. Cada pieza constructiva del barrio salió fabricada desde el galpón. Ese dato, mas allá del valor simbólico y de indudable interés, ofrece una muestra elocuente del valor de pertenencia territorial y de estrecha vinculación con el medio que lo rodea. Ambos se deben su mutua existencia.

En la actualidad la construcción sigue siendo una palabra clave a partir del sentido que toma día a día a través de la producción del proyecto arquitectónico para sus futuras comodidades, el sostenido acondicionamiento que necesita el enorme espacio del galpón y el predio circundante, la construcción de nuevos lazos sociales y redes de trabajo con la comunidad, la consolidación y el desarrollo futuro de talleres de formación para la niñez y la capacitación para la adolescencia en disciplinas afines a las artes, los oficios, la construcción, el diseño, el reciclaje y la aplicación de nuevas tecnologías.

Su razón de vigencia ha sido el arte. Durante muchos años y tras la finalización de las obras del núcleo habitacional el galpón sirvió como depósito para la escenografía en desuso del Teatro Colon. Luego del incendio de cuatro de los cinco galpones que formaban parte del conjunto original de obrador del barrio de viviendas, -y sumado al grado de abandono que el sitio tomo por casi veinticinco años-, el Teatro Colón decide retirarse abandonando el galpón que aun quedaba en pie.

El Galpón Cultural Piedrabuenarte comienza a funcionar entonces allí mismo a partir de la iniciativa de jóvenes habitantes del barrio que desde su niñez han sabido construir una relación afectiva con el lugar cuando aún el Teatro Colón estaba presente y permitía que utilizaran las escenografías para los primeros espectáculos musicales y eventos culturales en el barrio.

A partir del 2006, los jóvenes artistas Luciano Garramuño, Juan Garachico y Roy Falco toman la iniciativa de transformar el espacio para el desarrollo de las actividades artísticas del barrio llamándolo Galpón Cultural Piedrabuenarte. Estos artistas comenzaron la refacción de las instalaciones con sus medios y ayuda de pocas donaciones, así como la gestión, desarrollo y coordinación de distintas actividades: talleres, exposiciones, recitales, huerta comunitaria, murales, sala de cine, radio, sala de ensayo, talleres de apoyo escolar y capacitación, recreación deportiva, gimnasio, huerta comunitaria, asistencia medica y psicológica, espacio de trabajo para la recuperación de adicciones a las drogas, asistencia espiritual, recuperación de animales en abandono, y diferentes actividades de reunión para la gente del barrio.

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En función de todas estas actividades que se resumen en un concepto innovativo de aplicación social de las artes y los oficios, el Galpón Cultural Piedrabuenarte resulta un valioso aporte a la ciudad en una muy diversa cantidad de aspectos:

-Representa un interesante y novedoso modelo de gestión cultural -ponderado y reconocido por diversos y prestigiosos músicos, artistas, urbanistas, arquitectos y agentes de instituciones culturales del mundo que han pasado a visitar especialmente el lugar-, basado en la autogestión de miembros del barrio que coordinan sin apoyos económicos actividades de interés público y de mejora de la calidad de vida a través del arte.

-El modelo de gestión es doblemente ejemplar si se toma conciencia que quienes lo llevan adelante desde hace más de cinco años son jóvenes artistas habitantes del barrio que no alcanzan los treinta años de edad, convirtiendo a la experiencia en un alentador mensaje de optimismo a la juventud castigada por mensajes y realidades que convierten al futuro en un sinónimo de desaliento.

-Es un espacio de inclusión social y de inserción a partir de posibilitar, por medio de sus acciones específicas, el acceso a los niños y los jóvenes más marginados y más expuestos a la crudeza de las adicciones a encontrar su lugar y su vinculación con el hacer y la realización personal a través del arte, el diseño y el aprendizaje de oficios

-Es un proyecto superador de la degradada infraestructura edilicia a partir de la amplificación, gestión, mejora del espacio público del conjunto habitacional aportando un nuevo y amplio espacio para la práctica de las más diversas actividades sociales, culturales, recreativas y de esparcimiento de los miles de habitantes del barrio.

-Es un ámbito emblemático que presenta todas las condiciones para convertirse en un nuevo punto de referencia urbana del sur de la ciudad, contribuyendo a la construir una ciudad territorialmente más justa en su histórico desbalance con el norte de Buenos Aires.

-Es un núcleo de producción de nuevas expresiones artísticas generadoras de identidad, pertenencia, inclusión y diversidad, que convierte las acciones que pueden suponerse como de emergencia y contención en productos de avanzada y de real valor.

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