El álbum, grabado entre Buenos Aires y Nueva York, donde Isabel reside, cuenta con cinco canciones de Isabel (en «Todo Baila», comparte el crédito de la música  con David Bensimón) y temas de otros  artistas: «Anda», de Celeste Torre y Daniel Melingo, «Pequeño vals vienés» de Federico García Lorca y Leonard Cohen, «Paloma» de su hijo David Telson con letra de Rafael Alberti, y «Si no hay nada más» de Leiber y Stoller, inmortalizada por Peggy Lee, y con versión en español de Isabel. 

Los  arreglos y la producción musical son de David Bensimón, Mauro Cambarieri y la propia Isabel. Participan como músicos invitados David Telson, hijo de la artista, Guillermo Pesoa (Pequeña Orquesta Reincidentes), Euge Craviotto (Mamita Peyote), Cristhian Faiad, Lautaro Cottet, Bárbara Aguirre, Juan Absatz, Bob Telson y Martín Krenz. Grabado por Mauro Cambarieri, David Bensimón  y Hernán Agrasar. Grabación adicional: Isabel de Sebastián, Bob Telson, Guillermo Pesoa. Mezclado por Facundo Rodríguez y masterizado por Greg Calvi. 

Una corazonada es mucho más que un impulso caprichoso. Es una chispa vital y un movimiento hacia adelante, una intuición que contiene esa enorme riqueza de experiencias que vamos  incorporando a lo largo de la vida, consciente e inconscientemente. Es una síntesis que ponemos en juego cuando, movidos por una situación, vamos eligiendo nuestra ruta. Este disco es la síntesis del mapa sensible de la vida de Isabel, y tiene que ver con el «corazonar», como opuesto a descorazonar: lo que menos se necesita es desaliento. Es una obra que propone la existencia del vínculo amoroso aún en situaciones impensables. Un marinero adicto al opio encuentra alivio en los brazos de una bailarina en un bar de La Boca, porque el amor es “la sal, la sed que da vida”, y siempre insiste. Y ese amor, cuando queda en el pasado, puede continuar siendo sagrado, si es que fue sincero. Encontrar un lugar en el mundo cuando te sentís perdido es posible si existe esa mirada del otro que atraviesa nuestra sombra. La vida es difícil, existe una crudeza que todos de alguna manera enfrentamos, las ilusiones muchas veces se rompen. Pero, aún así, existe la posibilidad de seguir adelante amando y bailando hasta el final. En estos momentos, suena profética la frase “como los pájaros que cantan en la noche, esperando a la luz que  volverá”.
“El camino no es derecho/y es fácil perder la calma/yo quiero que el paso atrás/no nos robe la esperanza” dice Isabel, que tiende su voz, sus palabras y sus brazos a los que la escuchen, en un disco dulce, melancólico y valiente que apuesta al “nosotros”, al impulso vital y a la magia de los sonidos y las palabras.

Canto y hago canciones. De vez en cuando saco un disco. Fui adolescente en la dictadura militar. Fui parte de la movida del rock argentino en los ’80, cuando el cielo era el límite. Empecé con con Las Bay Biscuits, la primera banda de chicas de la Argentina, cantando y componiendo mis primeras canciones. Luego armé Metrópoli: primero convoqué a Celsa Mel Gowland, y enseguida se sumaron Ulises Butrón y Richard Coleman.

Mi unión musical con Ulises fue fecunda y quedaron dos discos grabados: «Cemento de Contacto» y «Viaje al mas aca». Quizás la canción nuestra mas recordada sea «Héroes Anónimos», luego versionada por Catupecu. Escribí «En Camino» junto a Gustavo Cerati y Charly Alberti. Canté como corista estable de Virus. Fui parte de la banda de Luis Alberto Spinetta durante dos años y grabé en su disco «Privé».

Luego armé una banda, Isabel y los Milagros, con la que toqué un par de veces y grabé un disco que se iba a mezclar en Nueva York. Nunca salió. Allí conocí a Bob Telson, autor de la música de la película «Bagdad Café» y me quedé. Tuvimos dos hijos que también son músicos. Allí me dediqué a varias cosas, entre ellas a explorar el tango y las músicas latinoamericanas. Recuperé mi identidad cancionista (y mi identidad) cuando volví a Argentina en 2003.

Durante esos años que viví en Buenos Aires grabé un disco con Bob, «Trip»y otro solista, que lleva mi nombre y que ganó el premio Gardel a «Mejor Album Pop» en 2014. Adríán Caetano dirigió un par de videos de ese disco. Durante esos años en Buenos Aires fui invitada a cantar por Cindy Lauper, Divididos, Catupecu, Lidia Borda y Daniel Melingo, entre otros. Desde 2011 David Bensimón y Mauro Cambarieri me acompañan en la aventura musical.

Vivo repartida en distintos lugares el mundo y pertenezco a diferentes tribus. Acabo de abrir un blog con mis escritos.

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