En Argentina, más precisamente en Buenos Aires, más precisamente en la Matanza, más precisamente aún, en Lomas del Mirador, en la villa 12 de octubre. Acá de este lado de la General Paz, vivió un villero de 16 años que por negarse a robar para la yuta, el 31 de enero de 2009 fue secuestrado, asesinado y desaparecido por casi seis años. La lucha inclaudicable de su vieja, la enorme Mónica Alegre y su hermana Vanesa Orieta, se respira en una plaza que nueve años después, se sigue llenando para recordarlo y gritar: ¡Luciano Arruga, presente!

La última vez que se lo vio a Luciano fue en Perú y Pringles, la placita de la 12 de octubre que hoy lleva su nombre. La policía se lo llevo, lo paseo por varios descampados, fue golpeado y torturado, hasta que finalmente lo tiraron sobre la General Paz obligándolo a correr hasta que fue atropellado por un vehículo. El cuerpo de Luciano fue encontrado cinco años y ocho meses después como NN en el cementerio de Chacarita, gracias a la lucha incansable de familiares, amigos y organizaciones del campo popular.

Cuatro meses antes, Luciano Arruga había sido detenido ilegalmente en el destacamento 8° y torturado por Julio Diego Torales, Torales fue condenado en 2015 a diez años de cárcel por ese hecho. Sin embargo, la causa por la desaparición y muerte esta impune, al menos 8 policías estuvieron implicados y todos fueron sobreseídos.

La lucha contra la impunidad sigue de pie, las y los familiares, amigos y compañeros de Luciano seguimos exigiendo justicia.

Este sábado 27 de enero, como cada año en la plaza “Luciano Arruga” cientos la llenaron para recordar a ese pibe que con apenas 16 años le dijo NO a la policía. Cientos se fundieron en ese abrazo que tanto conocemos, el abrazo compañero y cómplice que llena el corazón en cada encuentro. Cientos cantaron y bailaron murga, cientos llenaron sus gargantas de gritos, pronunciando el nombre Luciano Arruga.

Muchas  y muchos padres, madres, hermanos y hermanas de víctimas del aparato represivo del estado llegaron también, para darle sentido a esa frase que más tarde, cerrando la jornada Mónica Alegre pronunciaría: “No se olviden de luchar, tengan memoria, pidan justicia por los 30000, pidan justicia por todas las pibas desaparecidas, pidan justicia por las causas carcelarias, los crímenes carcelarios, causas armadas. Juntémonos! Somos muchos y entre todos podemos vencer. No nos desunamos. Eso es lo que quieren ellos, que nos desunamos. Demostremos que somos más inteligentes que ellos.”

Hay más Lucianos, son más de 5460 las y los asesinados hasta el día de hoy por el aparato represivo del estado, el 73% eran jóvenes de 15 a 35 años. Vanesa Orieta lo dice bien clarito: “Los pibes no son peligrosos, están en peligro!

 

La jornada terminó, como cada año con una gran gran quema simbólica, que iluminaba la silueta de compañeros y compañeras que no dejaban de cantar:

 

“Y dale alegría alegría a mi corazón

la sangre de los caídos se reveló

¡Ya vas a ver! ¡Las balas que vos tiraste van a volver!

Y si señor ¡Vamos a llenar de ratis el paredón!”

¡Luciano Arruga presente!

Fotos: Vanina Colussi.

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