Tocar con amigos tiene sus beneficios. Sin duda Matasiete es la excelencia en audio en cada detalle y su sonido inglés-argento, pero no fue una noche más, ya que solo con ellos Pezones Cardozo podía compartir la despedida de un gran músico y amigo que después de 20 años dejó su banda. También compartimos con una nueva generaciones de músicos al despedir a un irremplazable como es Julio, “El Mono Maidana”.

 

Crónicas del Ángel Gris

Fue el título del primer libro de Dolina, es por eso que elijo robarle el titulo para describir al que consideró el “otro Skay” de rock nacional ,un tipo que emite un sentimiento parecido al de The Edge en sus melodías, un tipo gris que brilla en feeling con sus riff. Los que lo conocen y disfrutaron de su sonido inigualable saben que no es cursilería de un spaghetti del rock, es el dolor de darnos cuenta que 20 años pasaron rapidísimo y Julio Maidana se va de la banda con la que uno disfrutó y sufrió por un objetivo común: esos que se planean en familia para salir adelante como lo fueron todos estos años. Fueron 20 años con Pezones Cardozo y 30 tocando. Eso cansa, pero es su sello indeleble, el que nos deja a los que tocamos un instrumento y compartimos una noche de rock con un tipo que además de austero, destila humildad y esa luz que solo la tienen los que comprenden la palabra empatía sin tener que explicar nada. El “30 de Julio” fue el último show de Julio con Pezones Cardozo, en un lugar que ni me importa el nombre, un show fuerte, gris, donde vi a Edu Gervasio abrazarse con su “medio yo”, su hermano de toda la vida con el que tocó siempre, esos con lo que sabés que pasan los años y separarse cuesta más. Es duro ver llorar a dos duros como descosidos. Como era lógico ese abrazo no terminaba más, porque tantos años unen. Siento que Paolo, el otro violero, se queda sin ese complemento, ese donde sabés que estás cómodo y disfrutas del escenario. Sí, esta palabra que algunos músicos y guitarristas desconocen arriba de un escenario, porque realmente ellos disfrutan de cada show. Ese día faltaron los pibes de Boedo, esos que son para la banda “la tribu de mi calle”, esos que te levantan un show y cuando no están sabemos falta el complemento ideal, faltaron por “la injusticia y esos arrebatos que vamos a tener en esta vida deforme”. También faltó el negro Hernán, pero no faltó el abrazo lleno de emoción de Nahuel, Gonza, Ale y Gabi. También vi al mánager, emocionado, allá al fondo. Es que Julio trasmite ese afecto de esos tipos que la pasaron duro, se hicieron duros con la perseverancia de los más fuertes.

Gracias por todos estos años donde lo vi pelearla show tras show en lugares donde algunos ni se atreven pisar. Gracias por ese efecto de todos los que nos hicimos admiradores de esta banda. Esperamos el show de la Trastienda de Noviembre para una última despedida ahí si con toda su monada. Ahora viene otra etapa, y como dijo Edu “va a costar salir de esta” pero esta banda no hay Muros que no pueda superar.

*Felicitaciones a todos esos músicos de bandas como Comunidad Pera de Goma, Canibal Gourmet, Peligrosos Inocentes, Don Cabot, Fision, Delrios de la Parka y Jauretche Rock que pasaron por el escenario de San Telmo para despedir al Mono Julio Maidana en ese barrio que lo vio crecer con Pezones Cardozo en los 90.

-Cobertura Santiago Iglesias – Imágenes Javier Rivera.

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