Yo no me olvido de los 90, cuando mi viejo y tantos padres de amigos, se quedaron sin laburo por los cierres de fábricas. Yo no me olvido de la crisis que llevó a que muchas familias no puedan pagar el alquiler de su vivienda y terminen en la calle. Yo no me olvido de los cientos, miles, de trabajadores que vieron en cuestión de instantes, su futuro devastado. La flexibilidad laboral…se acuerdan?

El pasado 20 de junio, un día muy especial para los argentinos por conmemorarse un nuevo aniversario de la creación de la Bandera Nacional, 600 familias se enteraban, por un cartel en la puerta, que la planta Florida de la fábrica Pepsico dejaba de operar. Este mismo papel les prometía la relocalización de su producción en otro establecimiento, mientras se daba cumplimiento a las instancias legales correspondientes ante el Ministerio de Trabajo; se les comunicaba también que el personal quedaría transitoriamente librado de prestar servicios manteniendo el goce de haberes.

En un brutal ataque la patronal multinacional vació la planta desalojando a los trabajadores que se encontraban dentro y cerró los portones. Sin ningún respeto. Se limitó a dejar un papel en la puerta con un teléfono para que se comuniquen. Ahora los trabajadores se organizan en asamblea permanente frente a las instalaciones de lo que era su fuente de trabajo…esperando tal vez una utopía.

Un plan de “guerra” contra los trabajadores

El Gobierno y las patronales aprovechan el momento electoral para arremeter contra las conquistas obreras. Iniciaron un ataque contra los juicios laborales, a los que acusan de ser una industria que entorpece la competitividad. Reformaron la ley de ART ante la avaricia empresarial y más aún, fueron directamente a los cambios en los convenios colectivos de trabajo como lo sucedido en Petroleros y SMATA. En fin, día a día los empresarios se sienten más tranquilos y los trabajadores más desprotegidos.

Todos los ataques al salario, al empleo, a las pensiones, a los derechos de la familia obrera obedecen a que, para ser fieles servidores del amo imperialista y de las multinacionales hay que implementar el plan económico, para que seamos los trabajadores los que paguemos la crisis…

El endeudamiento por 100 años es una muestra de la descarada entrega de este Gobierno. Y su plan económico está dando frutos: todos los días desaparecen puestos de trabajo, como en el reciente cierre de Pepsico. Aumentan los precios de los productos más básicos y con eso la pobreza. Mientras, unos pocos viven como reyes, en un país plagado de recursos. Según UNICEF, hay 5,6 millones de chicos en la pobreza, de los cuales 1,3 millones pasa hambre.

La huelga en Córdoba, el antecedente

El conflicto de los colectiveros de Córdoba fue un reflejo claro de la situación de los trabajadores que se han cansado de tantos golpes. Allí, en su heroica lucha que paralizó la ciudad por más de una semana, quedaron expresados los límites de las conducciones que se postularon al frente de la huelga. En semejante situación la CGT no realizó el reclamado paro provincial en solidaridad. Por el contrario, en los momentos más críticos, cuando se debía endurecer las medidas de acción directa, estas conducciones vacilaron llevando a la vía de la negociación pacífica y confiando en que el Ministerio de Trabajo resuelva favorablemente la huelga. Así dejaron con las manos vacías a los obreros mientras la patronal y el Gobierno utilizaron la Gendarmería y sus instituciones para derrotarlos, dejando casi 100 despidos.

Y así nos enteramos todos los días de nuevos cierres de pymes, de los negocios del barrio, de empresas multinacionales a las que luego de explotar nuestros recursos ya nos les sirve seguir en un país de futuro económico incierto…

No me olvido de los 90, no me olvido del neoliberalismo que solo busca hundir a la clase obrera exprimiendo hasta sus últimos recursos…porque un pueblo que no tiene memoria está condenado a repetir sus errores.

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