Hace un mes se vivió un día histórico para la Universidad Nacional de Mar del Plata: se firmó la incorporación de dos nuevas trabajadoras trans para el área no docente. Esto la convirtió en la primera universidad de América Latina en tener, y cumplir, con el cupo laboral trans.

Gracias a la lucha de organizaciones como Asociación Mundo Igualitario (AMI), junto con otros actores de la universidad, como el gremio del personal universitario (APU), se logró incorporar a dos trabajadoras a la planta permanente de trabajo, habiendo pasado previamente por los exámenes de preselección y demás requisitos. El secretario de asuntos laborales de la UNMdP, Osvaldo de Felipe dijo que el acuerdo paritario mediante el cual se firmó el cupo tuvo la  intención de “generar una igualdad de oportunidades para una acceso a un trabajo estable de determinadas personas. Esto es un avance porque también como la Universidad discute, cuando se discute por el ingreso irrestricto, entiende que existen condiciones socio-económicas que no permiten que las personas puedan desempeñarse y acceder a los mismos resultados que otros que tienen esos asuntos resueltos”.

El año pasado, en el marco de la cátedra abierta “Lohana Berkins”, se realizaron diferentes encuentros en la Facultad de Ciencias de la Salud y Servicio Social de la Universidad de Mar del Plata, para reflexionar acerca de la situación de vulnerabilidad que viven las personas trans de la ciudad y, particularmente, el tema del cupo laboral. Dentro de la cátedra se trabaja con personas trans en contextos de vulnerabilidad, que no tienen trabajo o que llegan a prostituirse como único medio posible para ganar dinero. La ley de identidad de género fue un gran avance para nuestra sociedad, pero encuentra sus límites cuando las personas trans, por ejemplo, no encuentran otro medio alternativo a la prostitución como forma de empleo. La mayoría de esta población trabaja en el ámbito de la prostitución, tiene una expectativa de vida de 35 años y no tienen acceso a los bienes culturales básicos.

El cupo se incorporó al concurso para la Secretaría de Servicios Generales para limpieza (aunque se espera que se respete en el resto de las incorporaciones de personal) y fueron más de 2000 personas las que se inscribieron, entre las cuales 15 eran trans. Muchas de ellas no cumplían con los requisitos necesarios, por ejemplo el nivel educativo. La emergencia socio-sanitaria que sufren esas personas repercute directamente en las posibilidades que tienen de ingresar al ámbito educativo y finalizarlo. Además, al enfrentar una situación de examen, junto con otras mil personas, tienden a sentirse, en un primer momento, discriminadas, lo cual puede dificultar su desarrollo. Las dos personas seleccionadas lograron aprobar los exámenes, vencer los prejuicios sociales y así incorporarse como trabajadoras legales en un ámbito público y nacional.

“Que se pueda tomar el cupo laboral travesti y trans dentro de la Universidad la verdad es que es histórico y pone en vanguardia a la Universidad Nacional de Mar del Plata, al hacerse cargo de la problemática y la emergencia socio-sanitaria en la que vive el colectivo” comentaba Agustina Ponce, miembro de AMI. Ximena Bacchela es una de las mujeres que se incorporó al equipo de trabajo de la universidad, quien declaró “era algo impensado, y estar cumpliéndolo hoy es importante, es un día histórico, estoy muy feliz. Reconocimiento también a Diana Sacayán y a Lohana Berkins, esas grandes chicas trans militantes que nos dejaron el campo para que esto siga. Es como nacer de nuevo, porque nunca tuviste un trabajo en blanco, nunca nada y es muy lindo”.

Así fue que la Universidad Nacional de Mar del Plata se convierte en pionera en una cuestión social urgente y fundamental como es la inclusión, no sólo social sino laboral, de las personas trans y travestis.

*Gentileza de Mariana DM – REVISTA VENCEREMOS.

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