Tomás Sainz (batería), Julián Baglietto (voz), Sebastián Lans (guitarra) y Julián López Pisani (bajo) son los cuatro pilares de una de las bandas más destacadas y seductoras de la escena “under” del rock argentino. Definida en un primer momento como “una banda de rock donde aparecen las influencias de la vida de cada uno», HUEVO no solo genera un sonido innovador sino que logra transmitirnos esa sensación de estar frente a un grupo de músicos de altísimo nivel que conectan, se entienden y hacen magia.
Tras la presentación de su primer registro discográfico, Las mil diabluras, HUEVO abrió y explotó al mismo tiempo el panorama actual de nuestro rock nacional. De un “rock groovero” fusionado con géneros como el funk y el Hip Hop, el arte de la banda consiste, tanto en presentar distintos fragmentos engarzados en un fluir enérgico y coherente, como en crear patrones rítmicos comprimidos y cuidadosamente dispuestos para ponen en movimiento al auditor; quien escucha HUEVO necesita bailar, saltar, esquivar.
El distintivo timbre vocal de Julián Baglietto y la energía que desborda desde el escenario, las guitarras de Lans, por momentos rabiosas y de un sonido claramente trabajado, el virtuosismo de Sainz, y la potencia y eficacia que aporta Julián López, hacen de HUEVO una de las bandas más prometedoras de nuestro país.

¿Cómo se dio el proceso compositivo de Las mil diabluras?

El disco fue un proceso corto en estudio pero que venía formándose hace rato. Los chicos (Sebas, Juli Lopez y Tomi) tenían una banda que se llamaba Aeroscopía en la cual algunos de los temas que están hoy en Las mil Diabluras ellos ya tocaban hace un tiempo. Otros surgieron con mi entrada a la banda y fue un laburo en conjunto que se dio de manera natural.

Personalmente el sonido de HUEVO, a mi oído por lo menos, hace eco con bandas como Rage Against the Machine, o lo más progresivo de Zeppelin. Si tuvieran que nombrar sus influencias más importantes ¿cuáles serían?

Las influencias son variadas. Cada uno escucha por su lado cosas que le gustan. A mí en lo personal me gusta mucho la música nacional hablada en nuestro idioma. Divididos, Charly, Fito, El Flaco y muchos otros.
Tratamos de estar al tanto de lo que sucede alrededor y de escuchar música en todos sus géneros. Está bueno saber de qué van las cuestiones. En HUEVO intentamos ser originales. Sobre todo viajar y hacer viajar. Eso en algún punto debe tener que ver con nuestras influencias.

Tengo entendido que en la última fecha en el Vorterix presentaron nuevo material. ¿Cómo definirían el sonido de estas últimas composiciones en relación a Las mil diabluras?

En lo nuevo creo que se puede ver un crecimiento y una evolución general de la banda. Tratamos de darle más bola a las melos y a lo que se dice. Van a aparecer nuevos riffs bien pulenta!
Lo lindo de HUEVO es que suena a HUEVO y la esencia del rock siempre estará ahí. Eso es solamente mi opinión, habrá que esperar a que lo escuche la gente.

En la entrevista para LCM Records Juli López afirmó: “aprendimos juntos a tocar; venimos de un mismo lugar”. Supongo que antes que una banda, los cuatro son amigos. ¿Qué rol juega la amistad en la dinámica del grupo?

Como bien lo dice Juli, «Venimos de un mismo lugar». Somos grandes amigos, nos llevamos muy bien abajo como arriba del escenario. Nos encanta lo que estamos haciendo. Vemos el crecimiento día a día, poquito a poquito. Las caras y la respuesta de la gente, los mensajes alentadores, los abrazos post show, las birras compartidas, las carcajadas en las que solo nosotros comprendemos el porqué de la risa.
Son cosas que van transformándonos día a día y hacen que nuestro lazo se afiance más y más. Es algo así como un hechizo del viaje de egresados eterno.

Si pensamos en Aeroscopía como el “germen” de Huevo, vos, Juli, serías uno de los elementos esenciales de esta nueva formación. ¿Qué otros aspectos consideran propios y exclusivos de su banda?

A nuestra música la consideramos propia. Sentimos que suena de la manera que queremos, decimos y hacemos; eso la hace exclusiva. Esta es una de las ventajas de ser independientes. Tratamos de no repetir muchos esquemas y de hacer algo nuevo y potente sin defraudar lo que somos.

Los cuatro son ampliamente reconocidos como músicos excelentes, y su banda como una de las más interesantes y explosivas del panorama “under” actual. ¿Qué sienten frente a esta situación?
No dejamos de sorprendernos por la respuesta y el afecto que nos llega. Hemos tenido la oportunidad de viajar bastante al interior en este último tiempo, y por ahí, recién ahora, caemos un poco en la dimensión que va tomando el asunto.
Tenemos muchas fechas de acá a fin de año así que viviremos felices el ahora. No sabemos ni entendemos muy bien qué pueda llegar a ocurrir pero estamos encantados con lo que estamos haciendo.

¿Qué rol juega el público para ustedes?

Nuestra relación con el público es muy buena. Tratamos de generar un clima de agite pero a la vez de compromiso con lo que sucede. Hay temas más tranquilos en los cuales la gente nos brinda esos silencios hermosos, o hay otros en los que nos miramos a los ojos y cantamos juntos a los gritos. A veces, bajo del escenario a saltar y empujarme con los manijas hueveros. Todo esto genera un contacto y un ida y vuelta especial y espacial.

¿Cuáles son las expectativas para la importante fecha en Niceto Club el próximo 25 de agosto?

El Jueves 25 de Agosto en Niceto vamos a estar presentando #LONUEVODEHUEVO. Días antes vamos a estar subiendo a nuestras redes un EP de cuatro temas nuevos e inéditos.
La lista va a ser amplia vamos a tocar nuestro primer disco, algunos pocos covers y 6 o 7 temas nuevos recién salidos del horno. Así que ni la duden, los recontra mil esperamos ahí.

Nota: Natalia Rey Callone.

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