Pese al bombardeo de fake news y amarillismo, los trabajadores del Malbrán señalan que en nuestro país el dengue es más preocupante que el coronavirus. Destacan que el Instituto está en condiciones de afrontar una posible crisis gracias al aporte de sus profesionales, aunque denuncian “salarios en la línea de pobreza”.

En medio del ruido mediático producto de la expansión del coronavirus Covid-19 por China y Corea, inicialmente, pero que ya ha llegado a Europa y América, nuestro país aún no ha registrado ningún caso de contagio. “No es para alarmarse tanto. En algún momento va a llegar un caso positivo, porque alguien que vino de Italia o China va a dar positivo. Pero el problema grave que tenemos es el dengue, como dijo el ministro Ginés González”, señala Fabián Martín, farmacéutico del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Dr. Carlos Malbrán y secretario general adjunto de la Junta Interna de ATE en el sector, en diálogo con Canal Abierto.

“El coronavirus tiene una amplia difusión informativa a nivel mundial pero no produce más casos de muerte que la gripe normal. Lo que pasa es que por ahora no hay vacuna. Está produciendo la misma morbilidad que la gripe, un 2% de muertes en gente mayor de 70 años o con algún problema de salud de base (cardíacos, por ejemplo)”, describe Martín.

El Instituto Malbrán, llamado ahora ANLIS Malbrán (Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud), es un organismo público descentralizado que nuclea y coordina institutos, laboratorios y centros de salud localizados en distintos lugares del país. Es el centro nacional de referencia y seguimiento de las principales enfermedades infectocontagiosas que circulan por el país, para su prevención, control e investigación. Depende del Ministerio de Salud de la Nación.

¿Cuál es la tarea que lleva adelante el Malbrán?

-Si se trata de dengue, hantavirus, tuberculosis, sarampión, hepatitis, chagas u otras patologías infectocontagiosas, el Malbrán interviene porque es el centro nacional de referencia.

La ANLIS también fabrica sueros antiarácnidos, para escorpiones, antiofídicos y produce reactivos de diagnóstico.

En cada brote epidémico que hay en el país todo se refiere al Instituto, ya que nosotros manejamos las redes de laboratorios, la mayoría de los institutos de todo el país están relacionados. Ellos hacen los análisis y luego se refieren a nosotros enviándonos los resultados o nos envían las muestras para que realicemos las confirmaciones o pongamos a punto las técnicas para que ellos puedan hacer los análisis en cada lugar.

Por ejemplo, con la cuestión del coronavirus hay una red de laboratorios, hay referentes jurisdiccionales en cada provincia y estamos procurando que la confirmación se haga en cada provincia en lugar de aquí en el Instituto. Las provincias hacen unos test que son bastante rápidos y si se descarta cualquier otro tipo de virus respiratorio entonces nos envían la muestra para confirmar si es coronavirus. En estos días recibimos quince muestras.

Entre ayer y hoy se están analizando algunos casos. Una persona en El Calafate que venía de Italia, tenía síntomas gripales y se le hicieron allí mismo una serie de estudios y se determinó que era un adenovirus, un virus corriente. Pero hay un caso en Tierra del Fuego, con síntomas gripales donde no pudieron determinar qué es y las muestras las enviaron aquí al Instituto.

*Más allá del coronavirus, ¿cuáles son las situaciones más preocupantes en nuestro país en cuanto a patologías infectocontagiosas?

-Como dijo el ministro de Salud, y nosotros suscribimos totalmente, es mucho más problemático el dengue que el coronavirus. En este momento tenemos aproximadamente 336 casos positivos y se espera un brote igual o mayor al del 2016, bastante ocultado por el gobierno anterior. Están circulando mosquitos que portan una cepa diferente a la cepa del 2016, y cuando se combinan dos cepas diferentes los problemas hemorrágicos son mucho más importantes.

Después, está el caso del sarampión donde ya hay 110 a 120 casos confirmados, más los casos que en el gobierno anterior, principalmente en la provincia de Buenos Aires, no se les hizo el seguimiento correspondiente.

*El sarampión había sido prácticamente erradicado en el país ¿ésto implica un retroceso?

-Hay un retroceso importante en la región e inevitablemente llega al país donde, además, en los últimos años no hubo campañas de vacunación eficientes. No se usó la propaganda oficial para incentivar a la población a vacunarse y, por otro lado, está la cuestión de los movimientos antivacunas.

*¿Está preparado el ANLIS Malbrán para enfrentar una posible pandemia de coronavirus?

-El instituto se sostiene por el esfuerzo de sus trabajadores, tanto de los profesionales, como de los técnicos y administrativos. Es como cuando vas a un hospital y decís cómo hace esta gente para estar trabajando aquí y ganando tan poco.

Nosotros tuvimos en los últimos cuatro años un 65% de pérdida salarial. Un científico que ingresa a la institución tiene que estar 6 años en la carrera profesional para recién alcanzar como salario 40 mil pesos, que es el nivel de pobreza. La mayoría de los técnicos y administrativos ganan sueldos más cercanos a la línea de indigencia que a la línea de pobreza.

A eso hay que sumarle casi 100 vacantes perdidas en los últimos años y que prácticamente no entraron reactivos. Con las variaciones del valor del dólar se caían las licitaciones de la mayoría de los insumos que son importados. Además, la gestión pasada produjo recortes salariales, de insumos y directamente borraron del presupuesto el inciso que debería incluir refacciones y obras nuevas.

*¿La nueva gestión produjo cambios en estos meses?

-Sí. Primero, está la gente que sabe; el mejor sanitarista del país está a cargo del Ministerio y la doctora Carla Vizzoti (secretaria de Acceso a la Salud), quien luchó para que se introduzcan todas las vacunas nuevas en el calendario en el anterior gobierno, volvió a la gestión. Hay gente muy capacitada y uno ve que están involucrados tratando de resolver todos los problemas que dejaron en el área de salud donde, como en el resto del país, dejaron tierra arrasada. Es difícil revertir esto pero se está haciendo todo lo posible para responder en forma eficiente. Quiero llevar tranquilidad a la población de que podemos dar respuesta.

El ANLIS Malbrán coordina once institutos en todo el país que emplean a 900 personas, de las cuales 500 trabajan en el predio central en el barrio de Barracas de la ciudad de Buenos Aires. “Dentro del laboratorio donde se hace coronavirus trabajan once personas de las cuales ocho tienen contratos precarizados y sólo tres son de planta”, narra Martín. “Una profesional que había ingresado durante la pandemia de la gripe y se la formó durante diez años, renunció en diciembre porque ganaba más dinero haciendo una guardia en un hospital público de la capital que trabajando aquí. Se la formó diez años en virosis respiratorias y se fue porque no pudo resistir la situación económica, y es sólo un caso más de personal que vamos perdiendo por goteo”, describe el profesional y delegado de la ATE.

Corrientes: Más de 800 enfermeros precarizados y amenazados Sin aguinaldo, cobertura social o vacaciones, sus sueldos rondan los $10.000. A estas condiciones de trabajo se suman la cobertura de guardias y el descuento del 6% para el Colegio que los nuclea y a la vez los precariza. Hoy, en la reunión con el Ministerio de Salud de la provincia recibieron aprietes por manifestarse.

En Corrientes, 800 enfermeros y enfermeras están contratados a través de un convenio del Colegio de Enfermería con del Ministerio de Salud de esa provincia. Sin bonos, sin aguinaldo, sin cobertura social, y sin vacaciones, los sueldos van de $10.000 a $14.000. A las difíciles condiciones de trabajo, se suman los horarios prolongados y la cobertura de guardias. También, a los sueldos se les descuentan el 6% para el colegio el pago del monotributo.

Hace una semana, pese a las maniobras del colegio que los nuclea, los enfermeros realizaron movilizaciones por el centro de la ciudad para visibilizar su situación. Las autoridades de Salud recibieron a los delegados de los trabajadores y manifestaron no tener idea de la situación. Pidieron los listados y se comprometieron a comunicarse con los directores de hospitales para interiorizarse de las circunstancias.

Lo que resulta extraño es que el mismo Ministerio que transfiere los fondos a esta entidad privada –el Colegio de Enfermería- asuma desconocer a dónde y cómo se distribuye este dinero. Por su parte, Juan Salinas, presidente del Colegio, manifestó que la reunión fue muy efectiva. “Había mucha voluntad de seguir trabajando en conjunto y, a partir de este encuentro, vamos a reunirnos con todos los enfermeros para explicarles lo abordado”, dijo.

Sin embargo, esto no pasó. Esta mañana el conflicto se agudizó cuando los delegados de los enfermeros fueron recibidos por un funcionario de segunda línea del Ministerio de Salud que no les dio ningún tipo de solución. “Dejó deslizar varias amenazas y aprietes por haberse movilizado en las avenidas céntricas”, señaló Jorge Yabkowski, Secretario General de Fesprosa.

Desde que esto trascendió, la Federación de Profesionales de la Salud brindó cobertura legal y gremial a los trabajadores y está trabajando en abrir el diálogo con el ministro Ricardo Cardozo para destrabar el conflicto. Asimismo, solicitaron por escrito el cese de los contratos tercerizados a través del Colegio de Enfermería, y el pase a planta permanente inmediato de todo el personal precarizados, con salarios que igualen el valor de la canasta familiar difundido por el Indec.

Mientras tanto, los y las enfermeras continúan en estado de alerta. En caso de no resolver su situación, volverán a las calles.

Gentileza de Canal Abierto

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