«¡Es la Tarántula! ¡Es la Tarántula hijademilputa que mató al taxista!», engola a viva voz la loca de Callao y Rivadavia sacudiendo la escena nocturna y desolada del Congreso ni bien zafo de las entrañas del subte.

La loca sigue su parlamento como sumida en una pesadilla kafkiana bajo la luna llena que reluce sobre el negro (y no es cliché escenográfico). El último tren siempre me da la mala espina de quedarme atrapada dentro. Camino rápido. Vengo de ver a «Eva Perón resucitada» en el Abasto.

La obra que sólo estará en cartel los próximos tres domingos de agosto es el sueño de un niño enamorado de Evita. Es el sueño de Vicente Zito Lema; autor, director y actor en esta propuesta teatral.

Nacido en 1939, Lema (poeta, dramaturgo y docente) se recibió de abogado en 1961 en la Universidad Nacional de Buenos Aires, especializándose en derechos humanos.

Evita es bien interpretada por la actriz Nara Carreira, que actúa sus líneas con emoción, especialmente hacia el final de la obra.

Abren la escena un coro de dieciocho mujeres -a estilo del antiguo teatro griego- y tres músicos tocan melodías en vivo (ver programa), a partir de una lograda ambientación multimedia que combina humo e iluminación sobre la proyección de fotos blanco y negro.

Al principio los parlamentos suenan empalagosos. En días de furor por la síntesis y la fragmentación, suenan fuera de época, pero a mitad de la obra uno adopta el ritmo ornamentado de las palabras y la conexión afectiva fluye.

Vicente Zito Lema entra y sale de escena adoptando parte de la función del coro de explicar ciertos aspectos de la construcción dramática y de abordaje de este enorme personaje histórico argentino, incluyendo el análisis y la crítica política hasta la actualidad.

No quedan muchos que hayan visto a Evita con sus propios ojos, saliendo a saludar al balcón.

Cada vez hay menos chances de encontrarse con alguien que la oyó hablar en Plaza de Mayo; y se enamoró ahí, a primera vista y de primera mano, de su lozano fervor en el discurso y de su lealtad convertida en entrega vital hacia los pobres y los trabajadores.

Cada vez son menos los que saben por propia memoria de lo vivido que ella existió realmente, más allá del mito en el que se convirtió después.

Y es eso, pienso. Es el tiempo. Es el paso del tiempo que nos acerca a la muerte y al inexorable olvido de gran parte de los detalles. Esa es la Tarántula hijademilputa que alucina a los gritos la loca bajo el hechizo de la luna llena que domina esta noche la cúpula del Congreso.

4 UNICAS FUNCIONES | DOMINGOS DE AGOSTO

1 Comentario

  1. Que maravilla esta nota ,yo voya volver a verla el 20 ,el maestro en esta era del rencor en 1 año nos regala dos obras maravillosas ésta y la exposición con Felipe Noé

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